Capítulo 49: La propuesta
La llevó de nuevo a la cocina donde todo había comenzado a reconstruirse.
Preparó otra vez el risotto de durazno caramelo.
—¿Otra vez? —preguntó Sofía sonriendo.
—Las historias importantes merecen repetirse.
Cenaron entre risas suaves y miradas largas. Cuando ella terminó el último bocado, Tomás se levantó y desapareció un momento.
Regresó con una pequeña caja.
No se arrodilló de inmediato.
Primero habló.
—Sofi… te amé cuando éramos adolescentes torpes escondiéndonos en bibliotecas. Te amé cuando creíste que estaba muerto. Te amé en silencio mientras aprendías a volar sin mí. Y hoy quiero amarte con presencia, con verdad, con todo lo que soy. No prometo una vida sin dificultades. Prometo una vida contigo, enfrentándolas juntos.
Entonces sí, se arrodilló.
—¿Te casarías conmigo y escribirías conmigo el resto de nuestra historia?
Sofía no lloró de inmediato.
Sonrió.
Esa sonrisa que había sobrevivido a todo.
—Sí. Pero con una condición.
Él levantó una ceja nervioso.
—Que nunca olvidemos que lo que nos sostuvo no fue la perfección… fue la resiliencia.
—Trato hecho.
Se abrazaron como quien entiende que no todos los amores tienen segunda oportunidad.
El suyo sí.
Comentarios
Publicar un comentario